Me encanta el título “Moving forward”, moviéndose hacia adelante. Peter Joseph, el autor de Zeitgeist y Zeitgeist Addendum, no se queda solo en la crítica sino que presenta reflexiones de diversos expertos sobre cómo crear una sociedad ideal, alternativa a la sociedad global actual cuyo sistema económico-financiero o su ideología capitalista, explícita o no, parecen ahogarse en su propio concepto: el egoísmo, por si no lo dice claro el documental.
La propuesta está muy sustentada por el proyecto Venus, de Jacque Fresco, que es un ideólogo que lleva toda su vida promulgando una sociedad alternativa en la que sean las máquinas las que trabajen gracias a los avances tecnológicos. Una sociedad en la que el trabajo humano no sea necesario porque no exista escasez. La escasez es algo promovido por las grandes potencias económicas: el petróleo baja de precio cuando interesa regular el mercado mediante la producción de mayor número de barriles al día; el dinero, igualmente, se emite cuando algún país está ahogado, y lo estamos viendo ahora en España. Mariano pide y cuando Draghi ve que ya no podemos más abre el grifo y nos compra deuda. “Comprar deuda”, vaya eufemismo más bonito para decir que nos prestan dinero.

En la ciudad del futuro, según Fresco y Joseph, los recursos del planeta, que son suficientes para todos en un sistema igualitario (y posiblemente es cierto) estarían administrados de forma eficiente. Se habla de la ineficiencia intrínseca de las empresas, que deben vender un producto que sea solo suficientemente bueno como para sacarle beneficio (no el mejor, que posiblemente sería más caro y no rentable) o que tenga una obsolescencia programada para poder seguir vendiendo más y más (¿no os casca el móvil cada dos años?). En esta sociedad tecnológica el consumo sería el mínimo para satisfacer el bienestar pero no habría lujos innecesarios. Es la economía basada en recursos.
Otros expertos comentan la esencia de la naturaleza humana, indicando que el ser humano no es egoísta ni malvado por naturaleza sino que se hace a su entorno. En un entorno apropiado podría existir una sociedad colaborativa que buscase el bien común y no el enriquecimiento de unos pocos. El dinero no existiría ni sería necesario porque habría bienes suficientes para todos. La energía sería limpia y renovable (geotérmica, solar, eólica, la energía del movimiento de las olas…) gracias a avances ya existentes hoy en día pero, dicen, que no ha interesado ponerlos en práctica para agotar otras fuentes de energía más lucrativas.
En definitiva, por lo que aboga Joseph en Zeitgeist Moving Forward y en total en sus tres documentales es por una revolución. Revolución contra el sistema monetario. Contra los bancos. Contra la deuda. En esencia… contra el dinero. El dinero da poder a los que saben canalizarlo hacia ellos, grandes bancos que manejan políticas mundiales. Es una revolución de la conciencia colectiva, basada en la cultura y en la información, ambas proporcionadas con cuentagotas y alteradas por los poderes mencionados, pero crecientes en la sociedad de la era de la comunicación a juzgar por la evolución histórica de la humanidad. Una revolución del hombre contra el dinero. El hombre, al fin y al cabo, contra el hombre. Es una revolución del yo.
Bufff, ahí queda eso, me he puesto muy filosófico, pero me parece un concepto muy interesante el planteado en los Zeitgeist, que desde luego merece una reflexión profunda y pausada a la vez que seguimos viviendo un ratito, o nos dejan hacerlo. Por cierto, Zeitgeist significa el espíritu de una era, una era que podría estar llegando a su fin si todo sigue yendo a peor y la superpoblación se sigue acelerando al mismo ritmo que las desigualdades.
Mi opinión sobre la revolución y esta sociedad idealizada que se desmarca de todos los ismos (fascimo, comunismo, socialismo, capitalismo) es un poco pesimista, la verdad. Una sociedad tecnológica, organizada por tecnólogos o científicos. Suena bien. Igualdad de recursos para todos, abundancia de recursos para todos. Suena bien. Sin embargo, hay un punto que no estoy del todo convencido en toda esta historia: La naturaleza humana. ¿Nos volvemos competitivos por nuestro entorno o nacimos competitivos porque nuestra componente genética nos hizo así? ¿Podemos controlar esa componente intrínseca y autoeducarnos en una cultura de la igualdad? No lo sé. Siempre ha habido desigualdades porque ha habido quien quería más, destacar, poseer. ¿Es posible convertir la búsqueda de ese “éxito” individual en la búsqueda de un éxito colectivo? En el documental se dice que sí, que el dinero no ha sido nunca una motivación para la innovación. Habría que entender de aquí que los incentivos de ir a trabajar para desarrollar nueva maquinaria o mejorar tecnología existente saldrían de todos para conseguir una ocupación y un objetivo que permitieran conseguir la plenitud y eventualmente la felicidad.
Pues no lo sé. Es cierto que un investigador puede tener ese afán de cambiar las cosas, de descubrir algo, que es mucho más grande que una recompensa material. Puede ser una satisfacción personal, afán de superación, la fama…. Pero está claro que el dinero sí ha sido motor de innovación, y ahí están las patentes, muchas veces empujadas solo por un afán competitivo más que otra cosa.
No quiero ser negativo tras el mensaje de cambio propuesto en Zeitgeist, y acabar con la idea de que el egoísmo es la herencia genética del ser humano, grabado a fuego para conservar el instinto de supervivencia que lo ha hecho perdurar, pero si algo creo que tiene el ser humano es el afán de unos cuantos por cambiar las cosas, que haría, incluso en esta sociedad idealizada, que todo se acabara distorsionando y emergiendo algo nuevo o algo viejo. Como se dice en el documental, no hay ningún sistema perfecto.
Por otra parte, las tecnologías actuales no son suficientes para explotar fuentes de energía 100% renovables y limpias y dar con ello energía para todo el planeta, tampoco hay que ser tan conspiracionista y creer que sí existe la energía inagotable, eficiente y barata y está escondida en un laboratorio oculto a 100 metros de profundidad en algún desierto. No digo que no se puedan conseguir con inversiones, que hoy no son suficientes, o que la energía solar no saliera rentable si no existiera el petróleo (nuestra idea de lo que valen las cosas cambiaría). Pero sí que creo que hay mucho por desarrollar todavía, no están los supersecretos escondidos en algún cajón como piensan algunos, y la tecnología avanza cada vez más rápido, aunque también cada vez pedimos cosas más difíciles. Son saltos tecnológicos difíciles los que se requieren, esto está claro, y requieren esfuerzo y en definitiva tiempo. No hay tantos genios como nos gustaría, me temo.
Lo que sí parece claro, viendo que ya somos 7.000.000.000 de personas en este mundo (así a ojo), y viendo las previsiones de que seremos unos 9.000 millones antes de 2050 (¡éramos menos de 5.000 millones cuando yo nací y no hace tanto de eso!!!!) es que o cambiamos de actitud por las buenas o por las malas, pero esto no se sostiene, y la curva ya tiene forma exponencial y no se va a detener sola. Esto reventará por un sitio o por otro, no sé si lo veremos. No sé si veremos al ser humano cambiar de actitud de forma colectiva y prevenir el colapso o bien llegará el colapso y producirá una evolución hacia otro sistema mundial, pero parece que vamos hacia esa disyuntiva de forma irrefrenable.